Puedes montar el plan de negocio antes de constituir la sociedad. Escribes tus hipótesis (qué vendes, a qué precio, cuándo cobras, qué gastas, qué inversión necesitas) y salen la cuenta de resultados, el balance y la tesorería proyectados a tres o cinco años. El balance cuadra por construcción, porque lo calcula el mismo motor de partida doble que llevará tus cuentas.
Tienes una idea
Sabes qué quieres vender y más o menos a cuánto. Nada más.
Montas el plan
Escribes las hipótesis y salen resultados, balance y caja proyectados. Sin tener empresa.
Constituyes
El plan te ha dicho cuánto capital necesitas y en qué momento haría falta financiación.
Empiezas a facturar
El plan de cuentas ya está sembrado. El primer asiento sale el primer día.
Comparas
Lo previsto y lo real, uno al lado del otro, mes a mes.
Sabes de antemano en qué meses vas más justo de caja, con margen de sobra para pedir la financiación cuando aún es barata.
Punto de equilibrio: cuánto tienes que vender para no perder dinero.
Escenarios para comparar el optimista con el prudente sin rehacer nada.
Catorce días con todo abierto y sin tarjeta. Se empieza por una empresa y se añaden las demás cuando convenga. Si vienes de otro programa, el histórico se trae y se entrega cuadrado.